Hace mucho que no me había animado a escribir algo por aquí, creo que cuando se pasa por momentos bastante difíciles como me está tocando ahora, quizás el tratar de escribir un poco y exteriorizar algunas cosas que no necesariamente sean a las que me refiero anteriormente pero sí otras más, puede llegar a ser hasta cierto punto una forma de terapia. Siempre me he considerado y con la previa indulgencia de algún psicólogo, un “nostálgico-melancólico-maníaco-depresivo”, no sé si es un total barbarismo o la forma más incorrecta de describirlo, pero más o menos trato de hacerme un diagnóstico. La sensación de recordar anécdotas, momentos de ilusión y sobre todo con personas muy queridas y muy especiales para nosotros, o tal vez épocas pasadas que se recuerdan con mucho cariño, bien pueden hacértelos revivir o derrumbarte totalmente, no siempre pero generalmente en mi caso es una mezcla de ambos, una después de la otra. Algunos catalizadores pueden ser la música, vestimenta, aromas, algunas películas, series de televisión y también caricaturas, la época de la niñez es la que a veces se recuerda mucho, no fue la gran maravilla para mi pero extrañamente es una de las que más me pueden causar nostalgia…





Comentarios Recientes