
Después de discutir conmigo mismo durante muchos años entendí que esta cuestión de la navidad es algo muy simbólico que algunas personas se la toman muy en serio. Tildaba de estúpida la idea de tener un día específico para saludar y desear a todos los demás mucha ventura y toda la monada que, según yo, se podía hacer perfectamente cualquier día del año sin recurrir a la pestilencia marquetera y lavacerebros a la que nos tienen acostumbrados y con la que hemos crecido. Pensaba en la estafa que significaba que Jesús haya nacido por esas zonas en Diciembre en un establo donde, seas o no hijo de dios, te iba a dar una neumonía de los cojones. Luego cuando leí “Jesús amaba a la mujer” (de Jacopo Fo) toda la ingesta del pavo y el panetón me pareció de los más repugnante, manipulador y jalado de lo pelos que alguien haya podido imaginar (sin meternos en el rollo del Jesús histórico y bla, bla, bla).
Entonces mi determinación fue tal que cuando me pusieron el pavo al frente en la cena navideña le puse la más arduamente entrenada y solemne cara de culo que me sabía, me crucé de brazos y como cual niño escaldado, caprichoso y empinchado giré la cara para otro sentido y recité todas las sandeces que había estado pensando respecto a cómo la nefasta combinación pavo-panetón-arbolito de navidad representaban la más enrraizada arma de dominio que los gringos nos metieron a la cabeza desde niños, con sus series, con sus películas, etc, etc, además de la estupidez de simular pinos y nieve en un clima tropical a doce grados del ecuador y bla, bla, bla ¬¬
Cuando creía haber tocado una de las fibras más sensibles de la estructura de una familia cristiana me di cuenta que nadie había estado escuchándome y que mi comida empezaba a enfriarse… y me sentí como un puto mormón al que le cerraron la puerta en la cara. Y como uno de esos problemas que no te salen (invoco la presencia de mis compañeros de de la UNI) estuve piense y piense en ello… muchas veces más entre blasfemias que entre frases racionales… y la conclusión fue la siguiente:
Que si bien creo que no es nada razonable tragarse toda la rataza (usando la más pura jerga peruana de suburbios) del pavo-nacimiento-panetón-chocolate y despilfarrar el dinero (dárselo a compañías que mueven todos sus recursos para hacernos desear mediante la manipulación de los medios las cosas que fabrican) en cosas que no representan una verdadera necesidad para nosotros, es mucho más tonto aún, de asnos, el no saludar a aquellos seres que sí se la tragan (el cuento, cualquier otra interpretación tiene connotaciones freudianas) sabiendo que es importante para ellos. Es decir, comprendí que es mucho más estúpido de mi parte el no saludarlos a sabiendas que es algo muy representativo para ellos.
Entonces, les deseo a ustedes, se la traguen o no (sigo hablando de la parafernalia), amigos míos de diversos momentos y lugares, un placentero engullimiento de pavo-panetón-chocolate, momentos cándidos y letárgicos con sus símiles cosanguíneos, una desenfrenada despedida del año y un exitoso, fornicador, lujurioso, reflexivo y productivo 2007… que tengan la agudeza mental de Einstein, el manejo del balón de Ronaldinho, la inspiración de Hendrix, la vida bohemia de Morrison, el libertinaje del Deathmetal, etc, etc…
Feliz Navidad!!
[Vía Reyson.tk]












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